Bereshit

Los secretos de la luz

¿POR QUÉ AÚN VIVEN LOS MALVADOS?

COMPRENDIENDO EL POR QUÉ DE LAS COSAS

UN TIEMPO A SOLAS CON EL CREADOR

Uno de los actos más bonitos que pueda tener una persona, es el agradecimiento. Sobretodo si va dirigido al Creador.

NUESTRO AMOR AL CREADOR

¿Cómo podemos llegar a amar al Creador como se ordena en Devarim 6:5 cuando dice: Y amarás a HaShem tu D-os con todo tu corazón, con todo tu ser y con toda tu fuerza?

POR QUÉ CUBRIMOS NUESTROS OJOS CUANDO REZAMOS SHEMÁ' ISRAEL

¿De dónde sale la idea de cubrir los ojos para la recitación?

martes, 18 de febrero de 2014

לכה דודי/Lecha Dodi


Melodía que se entona en el día de Shabat




לְכָה דוֹדִי לִקְרַאת כַּלָּה. פְּנֵי שַׁבָּת נְקַבְּלָה: 

שָׁמוֹר וְזָכוֹר בְּדִבּוּר אֶחָד, הִשְמִיעָֽנוּ אֵל הַמְּיֻחָד. 

יְיָ אֶחָד וּשְמוֹ אֶחָד. לְשֵׁם וּלְתִפְאֶֽרֶת וְלִתְהִלָּה: 
לְכָה דוֹדִי לִקְרַאת כַּלָּה. פְּנֵי שַׁבָּת נְקַבְּלָה: 

לִקְרַאת שַׁבָּת לְכוּ וְנֵלְכָה. כִּי הִיא מְקוֹר הַבְּרָכָה. 

מֵרֹאשׁ מִקֶּֽדֶם נְסוּכָה. סוֹף מַעֲשֶׂה בְּמַחֲשָׁבָה תְּחִלָּה: 
לְכָה דוֹדִי לִקְרַאת כַּלָּה. פְּנֵי שַׁבָּת נְקַבְּלָה: 


מִקְדַּשׁ מֶֽלֶךְ עִיר מְלוּכָה. קֽוּמִי צְאִי מִתּוֹךְ הַהֲפֵכָה. 

רַב לָךְ שֶֽׁבֶת בְּעֵֽמֶק הַבָּכָא. וְהוּא יַחֲמוֹל עָלַֽיִךְ חֶמְלָה:
לְכָה דוֹדִי לִקְרַאת כַּלָּה. פְּנֵי שַׁבָּת נְקַבְּלָה: 

הִתְנַעֲרִי מֵעָפָר קוּמִי. לִבְשִׁי בִּגְדֵי תִפְאַרְתֵּךְ עַמִּי: 

עַל יַד בֶּן יִשַׁי בֵּית הַלַּחְמִי. קָרְבָה אֶל נַפְשִׁי גְאָלָהּ: 
לְכָה דוֹדִי לִקְרַאת כַּלָּה. פְּנֵי שַׁבָּת נְקַבְּלָה: 

הִתְעוֹרְרִי הִתְעוֹרְרִי. כִּי בָא אוֹרֵךְ קֽֽוּמִי אֽוֹרִי. 

עֽוּרִי עֽוּרִי שִׁיר דַבֵּֽרִי. כְּבוֹד יְיָ עָלַֽיִךְ נִגְלָה. 
לְכָה דוֹדִי לִקְרַאת כַּלָּה. פְּנֵי שַׁבָּת נְקַבְּלָה: 


לֹא תֵבֽוֹשִׁי וְלֹא תִכָּלְמִי. מַה תִּשְתּוֹחֲחִי וּמַה תֶּהֱמִי. 

בָּךְ יֶחֱסוּ עֲנִיֵּי עַמִּי, וְנִבְנְתָה עִיר עַל תִּלָּהּ: 
לְכָה דוֹדִי לִקְרַאת כַּלָּה. פְּנֵי שַׁבָּת נְקַבְּלָה: 

וְהָיוּ לִמְשִׁסָּה שֹׁאסָֽיִךְ. וְרָחֲקוּ כָּל מְבַלְּעָֽיִךְ. 

יָשִׂישׂ עָלַֽיִךְ אֱלֹהָֽיִךְ. כִּמְשׂוֹשׂ חָתָן עַל כַּלָּה: 
לְכָה דוֹדִי לִקְרַאת כַּלָּה. פְּנֵי שַׁבָּת נְקַבְּלָה: 

יָמִין וּשְׂמֹאל תִּפְרֽוֹצִי. וְאֶת־יְיָ תַּעֲרִֽיצִי. 

עַל יַד אִישׁ בֶּן פַּרְצִי. וְנִשְׂמְחָה וְנָגִֽילָה: 
לְכָה דוֹדִי לִקְרַאת כַּלָּה. פְּנֵי שַׁבָּת נְקַבְּלָה: 

בּֽוֹאִי בְשָׁלוֹם עֲטֶרֶת בַּעְלָהּ. גַּם בְּשִׂמְחָה וּבְצָהֳלָה. 

תּוֹךְ אֱמוּנֵי עַם סְגֻּלָּה. בּֽוֹאִי כַלָּה, בּֽוֹאִי כַלָּה: 
לְכָה דוֹדִי לִקְרַאת כַּלָּה. פְּנֵי שַׁבָּת נְקַבְּלָה:

domingo, 9 de febrero de 2014

LA LUZ QUE DEBEMOS SER

¿Qué enseñanza nos deja cada parashat?

Es una pregunta que semana tras semana cada estudioso de la Torah debe hacerse a modo personal y práctico en su diario vivir, para de este modo aplicarlo como Emet (verdad) a su vida como Benei Nóaj o Yehudim.



Tetzavé
Shemot 27:20-21

El Midrash comenta que, por lo general, el aceite que se utilizaba para los alimentos solía ser el mejor y el primero, dejando el sobrante para las luminarias. Sin embargo, aquí ocurre todo lo contrario. Las primeras y más puras gotas del aceite las destinaron para la Menorá dando así el primer lugar para HaShem.

De allí aprendemos que nuestras necesidades mundanas se deben considerar en segundo orden en relación a lo espiritual. De la misma forma, dice la Torah: “Ellos tomarán para ti aceite puro de oliva”, pues así como el aceite no se mezcla con ningún otro líquido, sino que se separa y eleva, de igual manera nuestro propósito aquí en la tierra es llevar lo mundano al plano de la sacralidad, puesto que en esta parshat nos reta a hacerlo, además que Shlomó también lo recalca en Mishlei  20: 27 cuando dice “La lámpara de HaShem es el alma de la persona”.

El “MAOR” representa la luz de la Torah como continúa expresando Mishlei 6:23: “Una luminaria es una mitzvá y la Torá es luz”. En este sentido, nos cuenta el Midrash que los Israelitas dijeron a Hashem: Ribonó Shel ‘olam, tú que extiendes la luz sobre la tierra ¿nos ordenarás iluminar tu santuario? -No es para mí, respondió HaShem, sino para la gente que aún permanece en la oscuridad, a fin de que ésta sea iluminada y conozcan al Creador. (Midrash, Yalcat 378).

He aquí otro gran reto: Llevar la luz de la Torah al mundo que nos rodea, pero no como misioneros molestosos e impertinentes, sino como tal cual es la luz, en silencio pero impactando a aquellos que viven en oscuridad absoluta como la que vivió Egipto en una de las plagas, con nuestro diario vivir.

Finalmente, observemos un poco cómo Shlomó construyó las ventanas del Sagrado Templo (Melajim Alef 6:4): “Y para la Casa, hizo ventanas anchas afuera y angostas adentro”. Esto sucedió de esa manera para que la luz de la menorá alumbrara hacia afuera, a fin de realzar la gloria y el esplendor del Templo a los ojos de quienes lo contemplaban. Es por ello, que debemos vivir en luz para así iluminar hasta donde más alcancemos. Quiera HaShem que así sea en cada una de nuestras vidas.


By Audilio Ruiz

viernes, 7 de febrero de 2014

EL APORTE DE TODOS


Trabajar en equipo conlleva a la unión, y en unidad debemos estar para dedicarnos al Creador.



Di-os le habló a Moisés para que ordenara al pueblo de Israel, a traer ofrendas voluntarias (“Trumah”  Shemot 25:1). La respuesta fue inmediata, pues todos los israelitas abastecieron con sus donaciones.  Tanto así que “el pueblo trajo más de lo necesario para la obra que ordenó el Eterno”. (Shemot 36:5)

Trabajar en equipo conlleva a la unión, y en unidad debemos estar para dedicarnos al Creador. Si bien es cierto, hay decisiones que se toman individuales, sin embargo, es necesario unirnos al prójimo para emprender la ‘avodá HaShem (servicio).

El aporte de todos para la construcción del Mishkán (Tabernáculo) fue vital. HaShem ya había mostrado los planos y todo lo que había qué hacer, solo faltaba un ¡manos a la obra! A unos les asignaron específicamente su labor y otros colaboraron con su donación.

Dichos ejemplos debemos aplicarlos a nuestras vidas, puesto que todos tenemos un talento que el Creador nos ha regalado, y que debemos utilizar y poner en práctica para construcción en el servicio a Di-s. Hoy día no hay que aportar para un Mishkán tal y como nos muestra a partir de las parashot  T’rumah y Tetzavé, pero igual sigue por generación perpetua la dedicación al Creador y el estudio de su Torah.


De modo que, con las herramientas o talentos que nos dio HaShem, todos tenemos que utilizarlas para impulsar el buen cumplimiento de los mandamientos y la ‘avodá de manera comunitaria, para así alcanzar  una ofrenda grata al Santo, Bendito sea.

miércoles, 29 de enero de 2014

NUESTRO AMOR AL CREADOR

NUESTRO AMOR AL CREADOR

¿Cómo podemos llegar a amar al Creador como se ordena en Devarim 6:5 cuando dice: Y amarás a HaShem tu D-os con todo tu corazón, con todo tu ser y con toda tu fuerza?

Imagen de Breslev en Español
El Jafetz Jaím explica que el camino para llegar amar a HaShem como corresponde, es meditando sobre sus obras hasta conocerlo lo mejor que podamos para que así se entusiasme nuestro corazón y se llene de amor por él.
De igual forma, Rabí Yisrael M. enseñó que el hombre no puede llegar a amar al Creador, excepto a través del conocimiento que tenga de él, pues dependiendo del nivel de ese conocimiento será el amor. Es por ello que, si el conocimiento es escaso, entonces el amor será pequeño; y si el conocimiento es grande, por consiguiente el amor será grande.
Poco a poco debemos procurar por incrementar nuestro amor hacia el Eterno, por medio de todo nuestro esfuerzo para profundizar en los campos de la sabiduría y de esta manera adquirir un punto máximo de comprensión y entendimiento al que se pueda llegar.

Finalmente, Rabí Yisrael Meir HaCohen   indicó que este es uno de los preceptos que la persona tiene la obligación de observar en todo tiempo y en todo momento, puesto que este precepto incluye también el deber de acercar a las personas hacia su servicio y de este mismo modo, hacer que todos los seres humanos lo amen.

 Basados en las enseñanzas de Rabí Yisrael Meir HaCohen, el Jafetz Jayím en su texto El conciso libro de las mitzvot.




By Hebert Ruiz

viernes, 17 de enero de 2014

UN TIEMPO A SOLAS CON EL CREADOR

UN TIEMPO A SOLAS CON EL CREADOR

Uno de los actos más bonitos que pueda tener una persona, es el agradecimiento. Sobretodo si va dirigido al Creador

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Al amanecer y de inmediato cuando despertamos, damos una agradecimiento al Eterno de la siguiente forma: “Te agradezco Rey eterno y viviente, porque me has devuelto el alma con misericordia. Inmensa es tu bondad”. Posteriormente realizamos el ritual de lavado de manos. Más adelante se continúa con diversas plegarias dirigidas al Creador, y de esta forma comienza nuestro día.

Los Sabios de nuestra sagrada Torah, sugieren que aparte de las plegarias que realizamos diariamente, tengamos un tiempo especial para agradecer a D'os con nuestras propias palabras. Sin duda, todo tiene un comienzo, por ende, recomiendan iniciar con cinco minutos diarios emitiendo tus propios agradecimientos, hasta llegar al punto de tener una hora diaria a solas con el Creador. 

Uno de los actos más bonitos que pueda tener una persona, es el agradecimiento. Sobretodo si va dirigido al Creador. El ser humano cuando realiza favores a sus semejantes espera que le agradezcan, y de no ser, podría caer en molestia o hasta entristecer. El Eterno todos los días nos regala vida, nos da aliento, salud, podemos ver el sol brillar, el colorido de su naturaleza entre otras maravillas, en fin, una serie de motivos por qué agradecer a Hashem.

Aunque no alcanzaríamos de agradecer y alabar a HaShem por tantas bondades que ha hecho con nuestros Patriarcas y con nosotros, aún debemos tomarnos un tiempo íntimo con D's pues el complace cada vez que le agradecemos. 

Cuando se realizan las plegarias de la mañana, se recita el “Salmo de gracias” (100). Y es allí donde es ideal para detenerse un poco para expresar tus acciones de gracias. De igual modo, lo puedes utilizar en la ocasión que estarás a solas con ÉL. El momento entre el Creador y tú. Y quiera HaShem que logremos dedicar un tiempo de agradecimiento a él pues nos hará fortificar y crecer en completa Emuná.

MITZVOT PARA CUMPLIR

¡EXISTES, Y SOLO TÚ!

Juntos aprenderemos los preceptos que son posibles de cumplir hoy en día. Basados en las enseñanzas de Rabí Yisrael Meir HaCohen, el Jafetz Jayím en su texto El conciso libro de las mitzvot.



El Jafetz Jayím enseña dos preceptos primordiales que son la base de nuestra Fe, y que desde allí se desprenden los siguientes pasos para cumplir los demás mandamientos. En primer lugar, debemos Creer que Dios existe, pues está escrito Yo soy Hashem, Tu Dios (Shemot 20:2). Él, Bendito y exaltado sea, creó todo los seres existentes y todos los mundos con su poder y deseo, así como también él es quien supervisa todo. De este modo, esto constituye la base de nuestra religión. Es por ello que si alguien no cree en esto, estará renegando el principio fundamental, Dios. En consecuencia, no tendrá mérito alguno en el pueblo de Israel.

De hecho  tenemos la obligación de estar dispuestos a dar nuestra vida y todo lo que tenemos por esta creencia. Sin embargo, explicó Rabí Meir, que lo esencial es grabar firmemente en nuestra mente que esta es la verdad, pues nada más que esto es posible. Por esta razón, dicho precepto debe ser observado por los hombres y las mujeres en todo tiempo y momento.  “ ”

El profeta Eliyahu, de bendita memoria, expresó: “Señor del universo, Tú eres el Dios uno y único, más allá de todo cálculo…” Precisamente el segundo precepto activo consiste en creer en la unicidad de Dios y tener una Fe completa. Es por eso que recitamos dos veces al día el verso que se encuentra en Devarim 6:4; Shemá’ Yisrael HaShem Elokeinu HaShem Ejad.

 La Shema’ constituye el pilar de nuestra fe, después del conocimiento primario de que Dios existe –precepto activo nro 1-. No hay duda que esta Fe en el único Creador le ha traído bendiciones al pueblo de Israel, pues desde Abraham abinu hasta nuestros días ha permanecido esta creencia.  Por esta causa, de creer en la Fe del único Dios, sin duda,  ha sido la causa de muchas salvaciones.


 Es importante creer con fe perfecta que él es uno, indivisible en el nivel más elevado de unicidad. Cabe destacar que él no tiene cuerpo,  no puede ser definido mediante ningún concepto físico, no es afectado por ningún fenómeno y por ningún cuerpo físico, no hay otro como él, y que fuera de él no existe otro Dios. Por esta razón, estamos obligados a creer en la unidad de HaShem tanto los hombres como las mujeres en todo tiempo y  momento.

miércoles, 1 de enero de 2014

SOLO BASTÓ UN INSTANTE PARA PERDER TODO

El pasado 8 de Noviembre el centro de Filipinas vivió una tragedia causada por el paso del Tifón Haiyán el cual dejó más de 6.000 víctimas mortales y alrededor de 1.500 desaparecidos.

Muchos habitantes de Filipinas tenían sus casas en las que podían llegar para convivir con sus familias. Negocios, empresas, u otras pertenencias poseían para satisfacer sus diversas necesidades. A diario seguían la rutina, pues al parecer todo era normal, lo de siempre. Hasta que llego un momento. Ese que no te da tiempo ni de pensar o elegir, sólo actúas por instinto. El instante en el que lo tienes todo pero en cuestión de minutos, ya no tienes nada. Así sucedió en este país. Un Tifón azotó varias ciudades ocasionando perdidas humanas y materiales. Sólo bastó unos minutos para generar el desastre y, bastó sólo un instante para perderlo todo.

Hoy día las personas se afanan para conseguir algún puesto de trabajo, estudio, un negocio, entre otras ocupaciones que les pueda generar dinero (en su mayoría), o conocimiento. O, sucede también que desean adquirir una casa, teléfono o cualquier cosa que puedas imaginar. De los más pequeño a lo más grande. Pero una vez más que lo consiguen, se vuelven esclavos de lo adquirido.

El apego a lo material, que es el mismo apego al mundo presente, es la causa de muchos lamentos, desespero, y hasta suicidios. Pues sucede que hoy podemos tener algo, creernos dueños, pero en el mañana, todo puede desaparecer.

Algunas vez nos hemos preguntado ¿quién nos da la fuerza para realizar diversas acciones? Nos creemos dominantes al poder “lograr” muchas metas u objetivos, pero podemos detenernos por un momentos y resolver la incógnita de ¿Quién nos da esta fuerza?

En los 10 Recuerdos Diarios que recitamos cada día, la declaración del número 9 nos da la respuesta que necesitamos. Así dice: “Recordarás (activarás en ti) al Eterno, tu Dios, porque él es el que te otorga fuerzas para hacer riquezas...” (Deuteronomio 8:18). Y es allí donde está el secreto. Si activamos en nosotros a diario que es Dios quien nos provee las fuerza para obtener todo lo que poseemos, entonces no nos preocuparemos, ni lamentaremos en sobremanera si perdemos todo. Pues si tu agradeciste y activaste en ti este “recuerdo”, aunque pierdas todo, el te volverá a proveer una y otra vez.

Así que debemos activar en cada uno de nosotros esta promesa, para soportar cualquier pérdida que nos pueda ocurrir, como el hecho lamentable de Filipinas (El Creador no lo permita). Es obvio que nuestros sentimientos estarán presente, y de igual modo, sentiremos cualquier tipo de emoción. Pero lo importante es tener presente al Eterno para que ante cualquier prueba que atravesemos, él nos brinde de esa Fuerza que tanto necesitamos.



Hebert Ruiz

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